sábado, 25 de enero de 2014


PINTURAS

La pintura en el Perú tiene su origen más remoto en el arte rupestre su antigüedad se fechaba en unos 10.000 años.

Durante las Épocas preincaicas y en el incanato, el poblador peruano plasmó su arte principalmente en la cerámica, en la Cultura Mochica, los artistas creaban altorrelieves en los murales de los templos.

CULTURA MOCHICA  
 


   CULTURA NAZCA

LAS PRIMERAS EXPRESIONES

La pintura, como representación artística sobre lienzo o fresco, se inició durante la época virreinalmientras el capitán español Diego de Mora retrataba al inca Atahualpa prisionero en Cajamarca, empezaban a circular por el vasto territorio andino lienzos, tablas e imágenes con representaciones de la nueva religión.

Los artistas indígenas interpretaron los temas religiosos y estilos de los trabajos del arte occidental dados por los curas católicos. Las pinturas coloniales muestran temas de santos y figuras religiosas combinadas con elementos indígenas, tales como vestidos andinos o expresiones faciales andinas.


ETAPA BARROCO


Los artistas indígenas interpretaron los temas religiosos y estilos de los trabajos del arte occidental dados por los curas católicos. Las pinturas coloniales muestran temas de santos y figuras religiosas combinadas con elementos indígenas, tales como vestidos andinos o expresiones faciales andinas.



ESCUELA CUZQUEÑA

Se caracteriza por su originalidad y su gran valor  artístico, los que pueden ser vistos como resultado de la confluencia de dos corrientes poderosas:

  • La tradición artística occidental.
  • El afán de los pintores indios mestizos de expresar su realidad y su visión del mundo.



ESCUELA LIMEÑA

La pintura de caballete en Lima estaba fuertemente influenciada por la pintura flamenca, más cerca hacia lo académico y con intencionalidad dinámica, motivo por el cual no tuvo mucha acogida el claroscurismo. 

Destacan cuatro pintores:
  • Francisco Escobar
  • Diego de Aguilera
  • Andrés de Liebana
  • Pedro Fernández de Noriega.
PALETA DE COLORES

Los colores utilizados en la pintura virreinal tenían su origen en pigmentos minerales y en colorantes orgánicos, provenientes de plantas e insectos.
Sin que sea exhaustiva, la paleta de colores andinos incluía:
Para los rojos y anaranjados, el almagre, conocido también como hematita(óxido de hierro), el bermellón, (sulfuro de mercurio, muy tóxico), el minio (óxido de plomo calcinado) y el carmín, que se obtenía de un insecto llamado cochinilla, que crecía en México, Guatemala y Honduras.
HEMATITA

COCHINILLA

Los verdes se obtenían a partir del cardenillo (un acetato de cobre) y la malaquita (carbonato básico de cobre). 

CARDENILLO

MALAQUITA

Los azules, de la azurita (otro carbonato de cobre), del esmalte (un pigmento vítreo coloreado debido a la presencia de óxido de cobalto) y el añil, pigmento vegetal conocido también como índigo, y muy común en la zona Centroamericana.

AZURITA

AÑIL

Como amarillo, se utilizó casi exclusivamente el oropimente (un sulfuro de arsénico), muy tóxico.
OROPIMENTE

El pigmento utilizado para el color blanco era el albayalde (un carbonato básico de plomo), conocido desde la Antigüedad.
ALBAYALDE

PINTURA REPUBLICANA

Las batallas por la Independencia no fueron libradas solo en los campos de batalla. Hubo también una guerra de imágenes, centrada en los emblemas del poder político, que buscó imponer una ruptura simbólica con el pasado colonial. 
La adopción del sol como figura emblemática en la primera bandera, pudo haber respondido a la necesidad de legitimar el nuevo poder político por medio de alusiones al pasado inca.


La vicuña, la quina y la cornucopia, fueron elementos finalmente escogidos para representar a la nación. 

CORNUCOPIA

LA VICUÑA


LA QUINA

COSTUMBRISMO Y PAISAJE

La pintura colonial casi no dejó testimonios visuales de las costumbres o del paisaje local. Su estrecha vinculación con la devoción religiosa favoreció más bien la representación de un mundo de figuras ideales y escenas imaginarias. 

COSTUMBRISMO LIMEÑO

La vocación descriptiva de la ilustración buscaba sistematizar el conocimiento; su voluntad clasificatoria impulsó la catalogación del mundo en series y grupos. La Independencia prestó un nuevo dinamismo a este desarrollo, en el cual la descripción de las costumbres y de los trajes típicos empezó a servir para construir una noción de la especificidad local y diferenciar, a cada país de las demás naciones de la región y del resto del mundo.


EL PAISAJE DEL PROGRESO


El paisaje fue también un género que contribuyó significativamente a definir los contornos de una especificidad nacional. En la región andina, sin embargo la ausencia de una tradición local y de un marco estético para la contemplación de la naturaleza impidió el desarrollo de una paisajismo pictórico.


El Otro Costumbrismo: El aporte regional

La acuarela costumbrista y la fotografía de paisaje forjaron las primeras representaciones oficiales del Perú. El costumbrismo se gestó en estrecha relación con la capital. Pero existió una pintura de costumbres y un paisajismo paralelos, creados desde enclaves regionales.

La talla en piedra de Huamanga fue probablemente uno de los géneros que más tempranamente incorporó escenas costumbristas. Algunas aparecieron como piezas para acompañar los pesebres, mientras otras sirvieron como objetos de decoración en los interiores de las clases medias urbanas.


 

El resurgir de la pintura

En las décadas que siguieron a la Independencia, mientras nuevos medios de representación como la litografía, la acuarela o la fotografía empezaban a ocupar un lugar decisivo en la representación del país, la pintura quedó relegada a un lugar marginal. Limitada principalmente a la reproducción de retratos y obras destinadas al ámbito privado, sin encargos públicos y espacios de exhibición ante una sociedad sin base definida.

El Rostro de la Modernización (Lima, 1845-1879)

Período de monumentos dedicados a héroes civiles y militares dentro de las obras públicas, señaló la abrupta y desigual ruptura cultural que trajo la modernización del país.
Las piedras tradicionales labradas por artesanos locales fueron desplazadas por grandes esculturas de mármol. Es la época de oro para los marmolistas italianos establecidos en Lima, como Ulderico Tenderino y Francisco Pietrosanti.

Es así que las dos principales tradiciones locales de talla no pudieron acomodarse a las nuevas exigencias artísticas y monumentales. 

















              

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